Hola, como están?
Espero que muy bien, que estén tranquilas tomándose algo calentito disfrutando su mañana, tarde o noche.
Antes de empezar con el archivo de hoy les quería agradecer por tomarse un tiempo para ustedes y elegir pasar un ratito por acá. Significa mucho para mi espero poder devolverles valor, entretenimiento y datos curiosos a cambio de su tiempo.
Gracias, ahora si comencemos!

Introducción
En el pasado, evidentemente, el mundo era muy diferente. Unas seis semanas de estímulos sensoriales de hace seiscientos años equivalen a la cantidad que hoy nos llega en un solo día. Recibir en un solo día seis semanas de estímulos e información implica una presión para aprender y adaptarse cuarenta veces más grande. El hombre moderno debe tener una capacidad de aprendizaje mayor de la que haya tenido nunca, pues ahora hay más para aprender. El hombre moderno tiene que capacitarse para adaptarse a situaciones nuevas todos los días, debido a lo rápido que cambia el mundo. Es un gran desafío.
Un gran desafío, si es aceptado, contribuye en gran medida al desarrollo de la conciencia. Uno puede decir que el hombre moderno se vuelve completamente neurótico o que la gran presión lo transforma, de acuerdo con el punto de vista que uno asuma. Una cosa es segura: no hay forma de volver atrás.
La estimulación sensorial continuará aumentando más y más. Recibiremos más y más información, y la vida seguirá cambiando a ritmos más y más veloces. Y tendremos que poder aprender, adaptarnos a cosas nuevas.
En el pasado, el hombre vivía en un mundo prácticamente estático. Todo estaba inmóvil. Cada uno debía dejar el mundo tal como su padre se lo había dejado a uno, sin modificarlo en absoluto. Como nada cambiaba, no era necesario aprender demasiado.
Era suficiente con aprender un poco, entonces quedaban espacios en la mente de cada uno, espacios vacíos, que ayudaban a la gente a mantener la cordura.
Ahora, ya no hay espacios vacíos, salvo que uno los cree en forma deliberada.
Hoy, la meditación es más necesara que nunca. La meditación es tan necesaria que es casi una cuestión de vida o muerte. En el pasado, era un lujo: poca gente (un Buda, un Mahavira, un Krishna) se interesaba en ella.
Otras personas eran naturalmente calladas, o naturalmente felices, sanas.
No necesitaban pensar en la meditación; de alguna manera inconsciente, estaban meditando. La vida se movía tan silenciosa y lentamente que hasta los más estúpidos podían adaptarse a ella. Ahora, el cambio es tan tremendamente rápido, tiene una velocidad tal, que hasta los más inteligentes se sienten incapaces de adaptarse a él.
Cada día, la vida es diferente, y tenemos que volver a aprender. Hay que aprender y volver a aprender una y otra vez. Ahora, no se puede dejar de aprender; el proceso de aprendizaje dura toda la vida. Hasta el momento mismo de morir, hay que seguir aprendiendo, pues es la única forma de mantener la cordura, evitando la neurosis. Y la presión es grande: cuarenta veces más grande.
¿Cómo aflojar esta presión? Es necesario entrar deliberadamente en momentos de meditación. Si una persona no medita al menos una hora por día, su neurosis no será accidental, sino generada por ella misma.
Durante una hora, quien practique la meditación debe desaparecer del mundo y meterse en su propio ser.
Durante una hora, debe estar tan aislado que nada llegue a él: ni un recuerdo, ni un pensamiento, ni una fantasía. Durante una hora, no debe haber contenido alguno en su conciencia. Esto lo rejuvenecerá y lo refrescará, liberará nuevas fuentes de energía en su interior; y el hombre volverá a estar en el mundo, más juvenil, más fresco, con mayor capacidad de aprendizaje, con más asombro en sus ojos y con más respeto en su interior. Nuevamente niño.
Osho, El secreto de los secretos.
Espero que con esta introducción les haya entrado picado la curiosidad sobre la meditación, se hayan sentido identificadas.
La meditación es muchas cosas…
La meditación es CREATIVA
La meditación es TU NATURALEZA
La meditación es CIENTIFICA
La meditación es SILENCIO
La meditación es UN DON
La meditación es VACÍO
y así podemos seguir y seguir.
Hoy seleccioné para ustedes un breve texto de Osho, en particular este porque resonó en mi más fuerte que los demás. Y me pareció un buen espacio para compartirlo:
La meditación es SER TESTIGO
La meditación comienza por separarse de la mente, por ser un testigo.
Ésta es la única manera de separarse de algo. Si estás mirando hacia la luz, naturalmente, una cosa es segura: tú no eres la luz; eres quien está mirando la luz. Si estás observando las flores, una cosa es segura: tú no eres la flor; eres el observador.
La contemplación es la clave de la meditación. Contempla tu mente.
No hagas nada: ni repetir un mantra, ni repetir el nombre de Dios. Sólo observa lo que la mente hace. No la perturbes, no la obstaculices, no la reprimas; no emprendas nada por tu parte. Limitate a ser un observador. y el milagro de la contemplación es la meditación. A medida que observes, lenta, lentamente, la mente se vaciará de pensamientos. Pero no te estás quedando dormido; estás cada vez más alerta, más consciente.
Cuando la mente se vacía por completo, toda tu energía se transforma en una llama de despertar. Esta llama es el resultado de la meditación. Así que puedes decir que la meditación es otro nombre de la contemplación, del ser testigo, de la observación, sin emitir Juicio ni evaluación alguna. Sólo por medio de la contemplación, saldrás de inmediato de la mente...
Todo lo que el yogui Maharishi Mahesh y otros como él hacen está bien, pero llaman meditación a algo que no lo es. Allí es donde están guiando a la gente por un camino errado. Si hubieran seguido siendo sinceros y auténticos, y le hubieran dicho a la gente que esto traería salud mental, salud física, una vida más relajada, una existencia más pacífica, hubiera sido correcto. Pero, una vez que comenzaron a llamarla “meditación trascendental”, le habían atribuido a algo muy trivial una grandiosa significación que no le corresponde.
La gente ha participado de la meditación trascendental durante años y, en Oriente, durante miles de años. Pero esto no se ha transformado, para la gente, en un mayor autoconocimiento, y no los ha convertido en Buda Gautama.
Si deseas entender exactamente qué es la meditación, el Buda Gauta-ma es el primer hombre que arribó a una definición correcta y precisa: es ser testigo.
La meditación es UN DON
Estar en silencio es el arte más simple del mundo. No es una acción, sino una no acción. ¿Cómo puede resultar dificultoso?
¡Te estoy mostrando el camino de la iluminación a través de la pereza!
No hay que hacer nada para alcanzarla, pues está en tu naturaleza. Ya la tienes; sólo que estás tan ocupado con otras actividades que no puedes percibir tu propia naturaleza.
En las profundidades de tu interior es como afuera: la belleza, el silencio, el éxtasis, la dicha. Pero, por favor, a veces ten clemencia contigo: siéntate y no emprendas actividad alguna, ni física ni mental. Relájate, mas no al modo norteamericano... Puesto que he visto tantos libros norteamericanos titulados Cómo relajarse, en los que el título mismo indica que el autor no sabe nada acerca de la relajación: no hay “cómo”.
Sí, está bien: Cómo reparar un automóvil: tienes que hacer algo. Pero no hay acciones como tales en lo concerniente a la relajación. Simplemente, no hagas nada. Sé que te resultará algo difícil al comienzo. No se debe a que sea dificultoso relajarse, sino a que te has vuelto adicto a la necesidad de hacer algo. Llevará un tiempo superar esa adicción.
Sólo sé y contempla. Ser es no hacer y contemplar es también no hacer.
Te sientas en silencio sin realizar actividad alguna, siendo testigo de todo lo que suceda. Las ideas darán vueltas en tu mente. Puedes sentir cierta tensión en algunas partes del cuerpo; te puede doler la cabeza. Sólo sé testigo de lo que pase, no te identifiques con eso. Observa, sé como un observador que desde la montaña contempla lo que sucede en el valle. Es un don, no un arte.
La meditación no es una ciencia, no es un arte. Es un don; no más que eso. Todo lo que necesitas es un poco de paciencia.
Los viejos hábitos habrán de perdurar; las ideas seguirán precipitándose. Y tu mente siempre está como si fuera la hora pico, con el tránsito apretado. Tu cuerpo no está acostumbrado a sentarse en silencio: te moverás y te darás vuelta. No hay de qué preocuparse. Simplemente, observa que el cuerpo se está moviendo y se está dando vuelta, que la mente está convulsionada, llena de ideas (consistentes, inconsistentes, fútiles), fantasías, sueños. Quédate en el centro, observando.
Todas las religiones del mundo le han enseñado a la gente a hacer algo: detener el proceso de pensamiento, forzar el cuerpo a asumir una postura inmóvil. En esto consiste el yoga: en una larga práctica para forzar al cuerpo a una postura inmóvil. Pero un cuerpo forzado no está inmóvil. Y las oraciones, las concentraciones, las contemplaciones de todas las religiones hacen lo mismo con la mente: la fuerzan, no permiten que los pensamientos fluyan. Sí, tienes la capacidad de hacerlo. Y, si insistes, puedes detener el proceso de pensamiento.
Pero esto no es lo real, es absolutamente fingido.
Cuando la inmovilidad viene por sí misma, cuando el silencio se instala sin que hagas esfuerzo alguno, cuando contemplas los pensamientos y llega un momento en que empiezan a desaparecer las ideas y comienzan a producirse silencios, es hermoso. Los pensamientos se detienen por sí solos si no te identificas, si continúas en la posición del testigo y no dices: “Éste es mi pensamiento.”
No dices: “Esto está bien; esto está mal”.
“Esto debería estar allí” y “Esto no tendría que estar ahí”. Si lo hicieras, ya no serías un observador: tendrías prejuicios, ciertas actitudes.
Un observador no tiene prejuicios, no emite juicios de valor; sólo refleja lo que ve, como un espejo.
Cuando pones algo frente a un espejo, éste simplemente refleja lo que esta delante. No juzga que el hombre es feo, o que es hermoso, ni dice: “¡Ay! ¡Qué bonita nariz tienes!” EI espejo no tiene nada que decir. Su naturaleza es reflejar, y refleja. Esta es la razón por la cual hablo de meditación: tú sólo reflejas todo lo que sucede por dentro o por fuera.
Yo te lo garantizo... Puedo garantizarlo porque me ha pasado a mí y le ha pasado a mucha de mi gente. Sólo mira con paciencia; tal vez pasen unos pocos días, quizás hasta unos pocos meses, o tal vez unos pocos años. No hay forma de antıciparlo, puesto que cada individuo tiene un ritmo diferente.
Debes haber visto a la gente que junta antiguas estampillas de correo.
Cada uno tiene una colección diferente; la cantidad puede ser diversa, por lo tanto el tiempo que le lleve a cada uno será diferente; pero trata de seguir como testigo hasta tanto puedas hacerlo. Y esta meditación no necesita un tiempo especial. Puedes limpiar el piso y permanecer en silencio observándote a ti mismo limpiando el piso.
Puedo mover la mano sin conciencia de ello, sin observarla, o bien puedo moverla con plena conciencia. Y hay una diferencia cualitativa. Cuando la mueves en forma inconsciente, es mecánico. Cuando la mueves en forma consciente, hay gracia. Incluso en la mano, que forma parte de tu cuerpo, sentirás silencio, indiferencia.
¿Y qué decir de la mente? Con tu permanente observación, lentamente comienza a reducirse más y más la precipitación de ideas. Comienzan a aparecer momentos de silencio; aparece un pensamiento y después hay silencio antes de que aparezca otro pensamiento.
Estas lagunas te brindarán la primera vislumbre de meditación y el primer placer de estar llegando al puerto.

Espero que alguna frase les quede guardada y la recuerden este fin de semana. Sean conscientes de lo que consumen, ven, pinsasn y sienten.
Y tal vez, quien dice, vivan en el presente después de tanto tiempo estar ocupados en el pasado y el futuro.
Con cariño,
Fran.
xoxo
